martes, 10 de marzo de 2009
Ir y volver
Los recuerdo a todos parados en el jardín de enfrente de casa, doblé la esquina en el remís con la mano levantada. En el aeropuerto me despedí del remisero y le dije “a usted es al último que saludo”, “buen viaje” me respondió. Llegué a Madrid el domingo a las 7 de la mañana, de noche. Salí a la ciudad porque tenía seis horas entre un vuelo y el otro; me bajé en puerta del sol, estaba gris y lluvioso. Madrid estaba quieto, no había nadie en la calle, todos los negocios estaban cerrados. Un hombre me pidió dinero y le dije que no tenía...que venía de Argentina (soy una idiota pensé). Me fui a la Plaza Mayor y estuvo bueno porque había puestos de monedas antiguas, llaves, postales de colección, antigüedades entre otras cosas y me compré una llave vieja, dos estampillas, una hebilla de cinturón de militar y cuatro monedas: de Francia, Italia, peseta española, y de Portugal. La mayoría de los que compraban eran viejos con boina, coleccionistas. No sé pero me voy acordar de eso.
Después me fui a una cafetería y me senté junto a una ventana grande que daba a una callecita peatonal. Tengo todo dije: hace frío, llueve, café con leche, cigarrillos y un poco de sueño. Los futuros recuerdos, pensaba, son ahora todavía vivencias, me separan horas de los hechos…sé que poco a poco irán bajando.
Alguien me dijo: “no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo.”
viernes, 23 de enero de 2009
BERLÍN-REGISTRO DE PASO.
SUEÑO ROJO
Un día de verano, 10 años, en un parque acúatico, Silvina y yo. Los bañadores de la gente eran rojos, las sombrillas eran rojas, el agua de las piscinas era roja, el tobogán más alto también era rojo, alto, empinado.
(...) voces, un perro ladra, mis manos son las de ahora en mi cuerpo de niña, barreno las olas en la playa bristol, unos turcos que juegan al dominó bajo un sol recalcitrante de Mar del Plata en Enero
Silvina me miraba de abajo, yo solo podía ver sus gestos, animándome para que me tirase. Tenia dos opciones, tomar el coraje para deslizarme por ese tobogán acuático, al cual mi amiga le hacia tanto alarde desde abajo, o aceptar mi cobardía de ultimo momento y comenzar a bajar por la escalera, tan o más empinada que el tobogán. Para llegar al suelo debía atravesar por algunos de estos dos abismos: la escalera o el tobogán.
Me arrojé hacia ese estrepitoso vació, así era como lo sentía, y el único motivo que me incitó a hacerlo era el deseo de abrazar a mi madre. El sol me pegaba fuertemente en la espalda, haciéndome arder los hombros que los tenía tan rojos como todo mi alrededor. Es mi última oportunidad, pensé, de evitar un escándalo poniendo en evidencia mi miedo paralizante.
Desperté apenas, y a punto de deshacerse todas estas imágenes, con esfuerzo las retuve como quien da un manotazo en el aire queriendo retener el humo, no es imposible pero requiere de concentración
Volví al viaje nocturno y terminé mi sueño, de la mejor manera, un sueño heroico. En la otra escena, ya estaba sintiendo como el agua me iba acariciando la cara, fue un instante el descenso, la sensación del agua y yo resbalando sin pensar cuando iba a acabar.
jueves, 8 de enero de 2009
De como regreso y soñando despierta.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Sueño III: Festín con animales
jueves, 18 de diciembre de 2008
acerca de la "ñ"
perdonad si de vez en cuando se me escapa algun "dream", entiendan que no es nada de esnobismo sino mas bien cuestion practica, cuestion de teclado.
y otra C. de BcN, tendriamos que pensar en hacer un "manifiesto del SUEN ( agregue techito) O"
sobre todo para destruir esa frase de libro de cuentos "los dreams, dreams son..."
porque los dreams son mucho mas que eso. Son todo nuestro mundo más ese otro mundo que late bajo la almohada y del que no sabemos casi nada, un subidón de imagenes, incoherentes, ignoradas, y todas allí, representando nuestras vidas.
Voy pensando...