jueves, 23 de abril de 2009

Visita al médico de cabecera

Cap de Salut

Me dijeron: "Siéntese allí y le llamarán por su apellido". Me senté. Detrás mío oía la voz de un viejo que le hablaba a una joven sentada a su lado. "He comprado hoy 2kg de naranjas en el mercado San Antoni a 1.99 el kilo"; Eh, -dijo ella- pero te vas a poner de naranjas hasta..." "Nooo- respondió el viejo- son pequeñas..." Ah, y más buenas entonces no?
Una mujer que apenas se sostenía en pie tomaba a su hija del brazo para arrancar el paso. El bastón en la otra mano. Un chico delgado pasó encendido al lado mío.
Fui porque tengo 35 años y tengo granos en la cara como si tuviera 15. No tengo ni el espíritu, ni la inocencia, ni la frescura, ni las ganas de esos años. Adolescente a los 35.
Una mujer mayor con la pierna derecha hinchada y vendada se sentó frente a mí; la venda dejaba ver la piel morada y lustrada por la presión. Un niño corrió con una venda en el ojo y un par de anteojos puestos. La doctora salía al pasillo a gritar apellidos como enfermedades y uno a uno se paraban los viejos con la vergüenza de estar enfermos.

martes, 10 de marzo de 2009

Ir y volver

Salí al balcón a colgar la ropa…y en los pulóveres vi las caras de mis hermanas, en los jeans vi el pasto de la vía y en la camisa, luz amarilla del plata.
Los recuerdo a todos parados en el jardín de enfrente de casa, doblé la esquina en el remís con la mano levantada. En el aeropuerto me despedí del remisero y le dije “a usted es al último que saludo”, “buen viaje” me respondió. Llegué a Madrid el domingo a las 7 de la mañana, de noche. Salí a la ciudad porque tenía seis horas entre un vuelo y el otro; me bajé en puerta del sol, estaba gris y lluvioso. Madrid estaba quieto, no había nadie en la calle, todos los negocios estaban cerrados. Un hombre me pidió dinero y le dije que no tenía...que venía de Argentina (soy una idiota pensé). Me fui a la Plaza Mayor y estuvo bueno porque había puestos de monedas antiguas, llaves, postales de colección, antigüedades entre otras cosas y me compré una llave vieja, dos estampillas, una hebilla de cinturón de militar y cuatro monedas: de Francia, Italia, peseta española, y de Portugal. La mayoría de los que compraban eran viejos con boina, coleccionistas. No sé pero me voy acordar de eso.
Después me fui a una cafetería y me senté junto a una ventana grande que daba a una callecita peatonal. Tengo todo dije: hace frío, llueve, café con leche, cigarrillos y un poco de sueño. Los futuros recuerdos, pensaba, son ahora todavía vivencias, me separan horas de los hechos…sé que poco a poco irán bajando.
Alguien me dijo: “no se puede estar en dos lugares al mismo tiempo.”

viernes, 23 de enero de 2009

Sueño IV

Soñé que tenía un moscardón en el corazón...

BERLÍN-REGISTRO DE PASO.





Cruzo en mi bicicleta el "Görlitzer Park " y me imagino esta misma ciudad post guerra. Absolutamente destruida, llena de escombros, una geografía que era la sintesis de la miseria humana. Ahora Berlin es la ciudad post muro, una ciudad reunificada ( si?) y vuelta a hacer. Y todo eso sigue respirandose en el ambiente, sus pedazos de guerra juntados como rompecabezas y vueltos a pegar. Una ciudad herida, fragmentada...

SUEÑO ROJO


Un día de verano, 10 años, en un parque acúatico, Silvina y yo. Los bañadores de la gente eran rojos, las sombrillas eran rojas, el agua de las piscinas era roja, el tobogán más alto también era rojo,  alto, empinado.

(...) voces, un perro ladra, mis manos son las de ahora en mi cuerpo de niña, barreno las olas en la playa bristol, unos turcos que juegan al dominó bajo un sol recalcitrante de Mar del Plata en Enero

 Silvina me miraba de abajo, yo solo podía ver sus gestos, animándome para que me tirase. Tenia dos opciones, tomar el coraje para deslizarme por ese tobogán acuático, al cual mi amiga le hacia tanto alarde desde abajo, o aceptar mi cobardía de ultimo momento y comenzar a bajar por la escalera, tan o más empinada que el tobogán. Para llegar al suelo debía atravesar por algunos de estos dos abismos: la escalera o el tobogán.

 Me arrojé hacia ese estrepitoso vació, así era como lo sentía, y el único motivo que me incitó a hacerlo era el deseo de abrazar a mi madre. El sol me pegaba fuertemente en la espalda, haciéndome arder los hombros que los tenía tan rojos como todo mi alrededor.  Es mi última oportunidad, pensé,   de  evitar un escándalo poniendo en evidencia  mi miedo paralizante.

  Desperté apenas, y a punto de deshacerse todas estas imágenes, con esfuerzo las retuve como quien da un manotazo en el aire queriendo retener el humo, no es imposible pero requiere de concentración

 Volví al viaje nocturno y terminé mi sueño, de la mejor manera, un sueño heroico. En la otra escena, ya estaba sintiendo como el agua me iba acariciando la cara, fue un instante el descenso, la sensación del agua  y yo resbalando sin pensar cuando iba a acabar.  

jueves, 8 de enero de 2009

De como regreso y soñando despierta.

el internet llego a casa, y en el primer mundo tambien hay que esperar casi un mes, y los tecnicos que viene a ponerte el cable son tan secos como un funcionario publico. Me habia imaginado algo parecido a donde estoy ahora, la noche despues de la conexion sagrada estoy sentada en el único sillón de la casa, con el portátil ( que cada vez se parece más a una simple maquina de escribir) sobre mis piernas, un vasito apenas de wiskye para animar la vista, y varias ideas mezcladas que con el cansancio se van haciendo Una, una idea totalmente desordenada e ineligible, lo llamo soñar despierta.

Una idea total que aparece por la noche, la ultima idea-imagen que, aunque fugaz, permanece tercamenta dando vuelta en este cuarto y no me deja ir. Ella es lo que mi memoria y el olvido me cuentan, juntos:

Subo una escalera alta y angosta y despacito abro la puerta donde estoy durmiendo yo con mi hermana en una habitacion oscura, con una cama al lado de otra casi pegadas, me acerco a ella que tiene unos catorce años , me acerco para oirla respirar, su respiración trabada, alterada, confundida entre la boca y la nariz, la toco en la frente como queriendola besar y ella me dice sin abrir los ojos: tengo una piedra en la nariz que no me deja dormir. Me acomodo de frente a ella y me alisto las dos manos, acciono tan rapido como puedo y comienzo a meterle los dedos en la nariz intentando extraer la piedra y liberarla del malestar. pero mis dedos se hunden en una especie de barro, y cuando mas intento mas se hunden mis dedos en el infinito de esa accion imposible.Me acerco a mi misma, tambien estoy dormida agarrada a un mono de peluche con un chupete, me quedo mirando mis propias pecas y mi cara de niña totalmente extraña. No puedo acercarme, solo me miro de lejos como duermo, con una respiracion suave y continuada, le había quitado toda la paz a mi hermana, y ahora, lo disfrutaba yo sola, abrazada a mi peluche, inocentemente culpable.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Sueño III: Festín con animales

Estaba en un jardín junto a una vieja, sentadas en un tronco de árbol; ella sostenía en su falda a un cerdo enorme, terso, rosa y muerto. La vieja me hablaba, me contaba lo que ancestralmente significó el cerdo, un dios, “un dios rosa” con alas. Sacaba un cuchillo y tajaba la barriga del cerdo y me advertía con ojos oscuros: “al tajar el cerdo y comer lo que se encuentra en su estómago hay que tener cuidado porque puede emanar un hedor horrendo dependiendo de cuándo el animal ingirió el alimento.” Abría el estómago y este se veía dividido en diferentes recintos y sacaba de el una ristra de ajos lustrados por un brillo gris. Lo comíamos y cortaba otra parte del estómago que se mantenía asombrosamente seco, no sangraba. Luego la vieja dijo: “hay cuchillos ahí adentro también, claro…es que los cerdos…”. Luego, me ponía de pie, caminaba hacia un caserón y dentro había una pequeña laguna transparente donde veía moverse y saltar a una rana gorda grande, no era verde, era dorada y no tenía patas era como ver el icono de una rana; una amiga mía de la adolescencia la levantaba y me la acercaba a la frente. Yo escapaba y ella me corría riéndose con la rana en la mano…